mayo 24, 2008

¿Cómo y Por qué?

1.¿Cómo? y 2.¿ Por qué?
Esas son las dos preguntas básica que me hice antes de empezar estas líneas.
De la pregunta número 1.
¿cómo hacer mi presentación en este blog?. Pregunta díficil para una mañana soleada, podría ser intentando describir lo que "biological" significa para mí. Pero lo dejaré para que el tiempo haga lo suyo y entre tantas líneas, aquellos que lo lean descubran lo que "biological" significa para mí.
De la pregunta número 2.
Por hoy me conformaré con decir, que tal vez lo que hoy me empujó a poner algunas palabras -que juntas quisieran dar algo de sentido- es una sóla: "Coevolución".
Sin embargo, sea lo que fuere que Coevolución signifique, esa sóla palabra le da sentido a muchas cosas.
Algo en el Universo está cambiando y ese cambio provoca otro cambio que a la vez induce un cambio, y es el cambio el que nunca cambia.

mayo 20, 2008

la paranoia está en los genes.

La paranoia está en los genes y todo termina explicándose en términos bioquímicos.

Hace unos días hablaba con uno de mis amigos por messenger. Ante la trilladísima pregunta de “¿qué haces?”, él respondió “estoy tratando de encontrar una forma de remendar mis calcetines”…
En ese momento yo repartía mi atención entre los deberes estudiantiles (o sea estudiarme de pe a pa la regulación génica en bacterias) y la conversación por messenger, cosa que acostumbro hacer para no despegarme de los mortales, ni morirme entre lo abstracto.

El caso es que eso de los calcetines, esa declaración tan trivial como una reparación casera, desató en mi agobiado cerebro una serie de ideas que culminaron, como varias veces, en una conclusión muy engranada y por demás alejada del algodón y el hilo.

Mientras tú escribías y no pulsabas “enter”, yo resolví tus problemas con modelos bacterianos.

Después de no sé cuánto tiempo, le recomendé a mi amigo que mejor, de plano, no usara calcetines, así era imposible que se le gastaran y ya no habría motivo por el cual remendarlos.
Sí. Ya sé. Suena bastante estúpido, pero de veras que después de leer y leer un mismo párrafo del capítulo 12 fue lo único que se me ocurrió.
De pronto el problema de los calcetines tuvo sentido bajo la luz de la genética y la analogía fue inevitable: las bacterias, no todas pero sí muchas, responden a los cambios externos fabricando o no ciertos materiales. Sencillamente lo fabrican si les hace falta y no lo fabrican si ya lo tienen. Economía básica.
Claro que podemos encontrar algunas excepciones. Existen unas bacterias particularmente paranóicas que, ante la abundancia de un nutriente, sintetizan más y más “por si las dudas”, por si de pronto ya no hubiera.

¿Es la célula un modelito a escala, perfecto y voyeurista, de nuestra sociedad intolerante?
Hay divisón de labores (injusta): la mitocondria sintetiza, nanosegundo a nanosegundo, laboriosa y estoica, los millones de moléculas de ATP (el equivalente molecular al desaparecido “cerelac”) que la célula debe pagar al sistema por el derecho a burlar las leyes termodinámicas más básicas.
abnegada, eficiente y muda.
¿o sí?

Luego no.
Luego se enoja y da golpes de estado (golpes de núcleo).
Se desacopla, furiosa.
Desengrana sus máquinas, desgaja sus complejos respiratorios.
Le da una gripa de radicales libres (en mi opinión, el mejor nombre para un grupo de punk-oi, por cierto) y estornuda óxidos y superóxidos. Destruye sus propias membranas, se desgarra en gritos de proteína y, al final, el núcleo la aplaca con mensajes de automuerte y destrucción.
Prisionera, ella dice: “no sin antes ahogarte” y arrastra a su captor con ella.
La ley de la muerte. Ésa de la que nadie se escapa.
La ley que obedece precisamente a las leyes más básicas de la entropía.
Nuestro estado ideal.

Bueno, estaba en lo de la división de labores (injusta) y olvidé lo de los calcetines.
Pero eso ya no es relevante a estas alturas del documento.

La división de labores celular, que nos viene arraigada irremediablemente desde que óvulo y esperma se conocen, es la inesquivable condena de los humanos.
Los pequeños hitlers protéicos (las caspasas).
Los obreros (las enzimas)
La clase alta (el sobrevalorado ADN y el medio olvidado ARN).
La policía (PARP y las EROs)
Los profesionistas (las proteínas de reparación)
Y el resto del “cast celular” (dije, el resto).

Y nosotros, pre-científicos, admirándonos por cada cambio en la expresión o alteración en la regulación de todos ellos. El cast celular y sus parodias, sus fenómenos fisiológicos, sus exabruptos minúsculos.
Y nosotros, armados de microscopios y kits, la intentamos desmenuzar mientras, él, el cast, se ríe de los nombres rimbombantes que lo encasillan.

De manera interesante,
no encontramos cambios en la expresión de este cerebro mientras se escribía el documento. Aún así, hubo un aumento significativo en la liberación de dopa en los núcleos del placer.
El placer que me da saber que no sé mucho pero me divierto harto.